El colapso del IESS en el año 2021 ¿inevitable?

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La crisis del IESS es una noticia cíclica, que dura un par de semanas en los medios y que luego desaparece para renacer con el siguiente escándalo. Pero lo que mas nos sorprende, es que los 3,5 millones de afiliados y jubilados no conocen, no entienden o no le interesa el problema, dejando que un minusculo grupo de individuos con poder político pero con escaso conocimiento técnico, decidan sobre las condiciones en las que deberán afrontar la vejez.

El IESS extrae mensualmente y en forma automática alrededor del 20% de los ingresos brutos de mas de 3 millones de trabajadores formales (Transitoria 16ª de la Ley de Seguridad Social). A cambio de ese enorme aporte obligatorio, promete otorgarles al cabo de 35 años, una pensión mensual indeterminada, y atención de salud cuando se la requiera.

Por la condición legal de obligatoriedad de afiliación, el IESS es un monopolio con ingresos asegurados. El trabajador medio está impedido de elegir otras alternativas. A dichas opciones solo pueden acceder quienes disponen de muy altos ingresos, que les permiten ahorrar o invertir simultáneamente en otras actividades y contratar seguros de salud privados.

La inmensa mayoría de afiliados debe soportar el temor y la incertidumbre. Sin opción alguna de poder conocer, opinar y decidir sobre la administración y destino de los significativos recursos que mensualmente le extraen; e ignorando en qué condiciones tendrán que afrontar la vejez, ya que el monto de la pensión a recibir dependerá de las decisiones económicas, administrativas, coyunturales y políticas de los administradores de turno, sin importar lo que la ley diga.

Durante las pasadas décadas, el IESS transitó por recurrentes situaciones de crisis,  llegando a estar incluso al borde de la insolvencia. Sin embargo, a partir del año 2007 se produjeron varios hechos que mejoraron sustancialmente su situación financiera, y por ende su sostenibilidad en el largo plazo:

Aciertos

 1.- La tipificación penal de la no afiliación de trabajadores por parte de los patronos, (art. 243 y 244 del COIP) cuyos antecedentes son el Mandato 8 y la consulta popular de mayo de 2011, que consiguió la duplicación del número de afiliados, pasando de 1.5 millones a 3.1 millones.

2.- El incremento sustancial de los ingresos por contribuciones, como efecto del aumento de los salarios y el número de afiliados.

3.- La incorporación de tecnología informática como eje de la gestión, que facilitó la recaudación e introdujo controles de evasión.

4.- La creación del BIESS como banca de inversión, hipotecaria, quirografaria y financiera.

5.- La adopción de un modelo de capitalización colectiva, como mecanismo y fuente de financiamiento de las pensiones.

Estos eventos permitieron duplicar el número de afiliados y multiplicar la recaudación, lográndose la constitución efectiva de un fondo de ahorro previsional, que pasó de US$ 300 millones el año 2001, a US$ 9.000 millones el año 2015.

De este modo, comenzó a funcionar de manera eficiente el incremento sostenido del fondo de ahorro previsional, al recibir y capitalizar los intereses producto de las inversiones realizadas por el BIESS (préstamos hipotecarios y quirografarios, acciones, y papeles de deuda pública).

El sistema de pensiones del IESS del 2015 estaba en el camino idóneo para lograr un equilibrio financiero, ya que se disponía de los mecanismos para afrontar las actuales y futuras obligaciones de pago de jubilaciones, cuyos recursos  se obtenían de los ingresos corrientes mas el rendimiento (intereses) que genera el fondo de ahorro previsional, a los que se sumaba la aportación del Estado al 40% de las jubilaciones.

Sin embargo, esta coyuntural situación que prometía una futura estabilidad del sistema previsional -y por ende una relativa seguridad de los afiliados de obtener una jubilación decente-, se ha convertido actualmente en una historia de terror, en la que los actores involucrados no midieron los efectos a largo plazo de las decisiones erróneas que se introdujeron al sistema:

Errores

1.- El otorgamiento de servicios de salud a los familiares del afiliado (más de 3 millones de personas adicionales), que saturó la atención en las precarias instalaciones del IESS, obligando a invertir en la ampliación de la cobertura hospitalaria, con una indiscriminada multiplicación del gasto en salud, sin tener para ello el suficiente financiamiento.

2.- Al quedar desfinanciados los servicios de salud, se procedió a extraer recursos del sistema de pensiones, disminuyendo el fondo de ahorro capitalizable para jubilación.

3.- Se “mensualizaron” los aportes al fondo de reserva, eliminando su acumulación en el IESS y la generación de intereses.

4.- Se bajó el porcentaje del fondo de cesantía en un 30%, lo que redujo sustancialmente su capitalización y por ende el monto acumulado.

5.- Se intentó -aparentemente- eliminar de la contabilidad el registro de la deuda estatal por servicios de salud otorgados por enfermedades catastróficas, que  desfinanciaría aún más el presupuesto de salud.

6.- Por último, y como estocada final, en abril de 2015 se eliminó el aporte estatal del 40% al pago de las pensiones jubilares, que desmonta completamente el incipiente y promisorio modelo de capitalización colectiva.

Al estar el IESS bajo el mando del ejecutivo, estas acciones respondieron por un lado a un discurso muy poco acertado que, inopinadamente puso en manos de los afiliados “plata de bolsillo” mensualizando los fondos de reserva.

Sin ningún sustento financiero se amplió la cobertura de salud a los familiares del afiliado en forma gratuita; esto es, generó la obligación de atender la salud de un total de 6.5 millones de personas, lo que acabó finalmente en una “metida de mano” al fondo previsional para cubrir el déficit. Todo ello a costo de los afiliados.

Por otro lado, y en presencia de la crisis fiscal, se utilizaron artimañas para evitar o eliminar la transferencia de recursos económicos del Estado al IESS establecidos en la ley. En un caso, la aparente adulteración de los registros contables. Y en otro -con la ayuda de la mayoría de la Asamblea Legislativa- la eliminación del aporte estatal del 40% a las jubilaciones.

De acuerdo con las proyecciones de ingresos y egresos anuales por concepto de pensiones, el IESS está consumiendo aceleradamente los recursos que fueron correctamente acumulados en el fondo de pensiones: De los US$ 9.000 millones acumulados en el fondo de pensiones al 2015, a octubre de 2017 estos habían bajado a USD 7.773 millones. A este ritmo, el fondo terminará agotado el año 2021, y los actuales y futuros jubilados del IESS pasarán de facto a ser pensionistas del Estado, por obra y gracia de una absurda reforma introducida en la ley del IESS por la Ley de Justicia Laboral del 20 de abril 2015, que desconoce el carácter contributivo en el que se sustenta el funcionamiento y la cobertura del IESS.

Ley de Seguridad Social, 2001

Art. 237.- FINANCIAMIENTO.- En todos los casos comprendidos en este Capítulo, el IESS cubrirá el sesenta por ciento (60%) de la pensión respectiva, y el Estado continuará financiando obligatoriamente el cuarenta por ciento (40%) restante; pero, en cualquier circunstancia, el IESS otorgará la prestación completa.

Ley de Seguridad Social, 2015

“Art. 237.- Financiamiento.- El Estado ecuatoriano reconoce el derecho a la seguridad social de todas las personas, independientemente de su situación laboral (sic).

El Estado Central (sic) será responsable subsidiario y garantizará el pago de las pensiones del Sistema de Seguridad Social (sic) únicamente cuando el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (sic) no cuente con los recursos económicos para cubrir las obligaciones en curso de pago del Seguro General Obligatorio y del régimen especial del Seguro Social Campesino.

En este caso, se deberá incorporar en el Presupuesto General del Estado los recursos respectivos, aún sobre otros gastos.”  Artículo sustituido por artículo 68.1 de Ley No 0, publicada en Registro Oficial Suplemento 483 de 20 de abril del 2015.

¿Cuál será el escenario en el 2021? Hay dos, según el actuario Rodrigo Ibarra: “que no se pague completa la pensión, porque lo que aportan los afiliados no alcanza; o que el Estado -a través del presupuesto- le asigne al IESS lo que haga falta. La situación financiera del IESS es dramática. La idea no es alarmar a la población, pero lo cierto es que en un futuro ya no habrá una pensión pagada por el IESS, sino que el Estado tendrá que hacerse cargo”. Ver: elcomercio.com

Los modelos previsionales conocidos desde el siglo XIX, (Bismark, Beveridge, AFP) han demostrado tener fallas que se manifiestan dramáticamente después de varias décadas de funcionamiento, pero afortunadamente nos permiten aprender de los errores:

  • El modelo “pay as you go” de Bismarck (1883) colapsó por los efectos de la inversión  de la pirámide demográfica, y hubo que reformular todas sus variables.
  • El modelo “estado de bienestar” o “universal” de Beveridge (1946) tuvo que ser reformado en Europa y Canadá por la misma razón.
  • El modelo de AFP (1980) o de “capitalización en cuenta individual” (matemáticamente perfecto e independiente de las variables demográficas) se enfrentó a la realidad de las condiciones laborales de Argentina y Chile.

El IESS actualmente tiene 6,2 afiliados por 1 jubilado -relación que es inferior al requisito de 7:1 imprescindible para mantener un flujo que financie un modelo de reparto, por ello el monto de las contribuciones de los afiliados hoy no son suficientes para pagar jubilaciones. Y esa proporción demográfica bajará a 3,8:1 en el año 2055, haciendo que ese modelo sea completamente inviable para los futuros jubilados. Ver: Los números mágicos del IESS

Un modelo de “seguridad social universal” no contributivo es viable en países con un ingreso per capita superior a US$ 30.000; pero es inviable en nuestro país, con un ingreso per capita de US$ 5.900.

Por ello un modelo de capitalización colectiva, que mediante un fondo de acumulación obtiene intereses capitalizables, es una opción financieramente sostenible y socialmente aceptable, ya que corrige los errores del modelo de capitalización individual (AFP). Y es el modelo que se estuvo aplicando hasta el año 2015 con buenos resultados, medidos en el sustancial incremento del fondo previsional, cuyo superávit fue objeto de asalto.

Las acciones tomadas los últimos años desbarataron ese modelo. El fondo de ahorro previsional está cayendo en picada y se agotará el 2021. Resultados previsibles: No más préstamos hipotecarios ni quirografarios; y los actuales y futuros jubilados convertidos en pensionistas del Estado, quienes recibirán lo que el gobierno de turno pueda o quiera pagar.

Hay soluciones. Pero se deben decidir y aplicar de inmediato, para evitar las impredecibles consecuencias en el corto y mediano plazo:

  • Reformar el Art. 237 de la Ley de Seguridad Social, restaurando el aporte estatal del 40% de las jubilaciones.
  • Eliminar la “mensualización” de los fondos de reserva
  • Tarifar la atención de salud de los familiares de los afiliados mediante el incremento del porcentaje de aportación acorde al número de dependientes.

La rapidez en la toma de decisiones para corregir errores es crucial. Ya hemos sufrido los dramáticos efectos no planeados de una ley que en menos de dos años paralizó la actividad inmobiliaria, mandando a la desocupación a cientos de miles de personas.

Esta vez, la inmobilidad, la indolencia, y la indecisión, puede afectar drásticamente la economía de mas de 3,5 millones de actuales y futuros pensionistas y sus familias.

Leonardo Hernández Walker, MBA, MPA

2 comentarios en “El colapso del IESS en el año 2021 ¿inevitable?

  1. Eduardo Martínez Estrella

    Leer este artículo me ha dejado sinceramente desalentado, que podemos hacer los jovenes para hacer que los políticos escuchen y tomen los correctivos necesarios para evitar una catástrofe

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  2. Edwin Lucero Espinoza

    A la fecha, una vez que se ha consumado una consulta al pueblo del Ecuador, en la que se han decidido temas trascendentales para el país, es imperioso que el presidente asuma con la seriedad i delicadeza este tema de importancia para una gran parte de la población, que son los afiliados al IESS, para proponer la inmediata reforma a la las leyes laborales i sociales que restauren la solvente situación financiera que debe tener el IESS. No se puede aventurar o usar como laboratorio de ensayos, o como banca de segundo piso, cuando el Estado está en apuros, jugando con el presente i futuro de los jubilados i afiliados que padecen permanentemente un viacrucis para ejercer cada una de las prestaciones que la Ley les otorga, denigrando sus existencias i condición humana i de trabajadores sacrificados. Para eso, todos debemos colaborar i lo haremos desde distintas posiciones i por diferentes medios legales. Gracias por su excelente artículo.

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