Clima de negocios en Ecuador: Tormenta tropical

Tormenta-Tropical

Sin importar la fuente, (Heritage, INCAE, The Economist, Foro Económico, Banco Mundial, Forbes, Doing Business, etc.), en su gran mayoría estas organizaciones concuerdan al evaluar a Ecuador dentro de los peores lugares del “ranking” mundial de  “clima de negocios”, ubicándolo en una muy baja posición entre países de Africa.

(Quedará para una próxima ocasión el análisis de la correlación entre el Clima de Negocios y el Indice de Desarrollo Humano).

Los factores que se utilizan para las evaluación del clima de negocios generalmente son los siguientes:

  • Inestabilidad política
  • Regulaciones laborales restrictivas
  • Regulaciones tributarias restrictivas
  • Regulaciones Municipales restrictivas
  • Regulaciones de moneda extranjera
  • Ineficiente burocracia gubernamental
  • Limitado acceso a financiamiento
  • Personal inadecuadamente educado
  • Inflación
  • Inadecuado suministro de infraestructura

Todos los factores arriba señalados, están estrechamente relacionados con la normativa vigente, y con el diseño y ejecución de políticas públicas.

La posición de un pais en el ranking mundial del “clima de negocios” es relevante para orientar a los posibles inversionistas extranjeros. Pero fundamentalmente -en el ámbito local- es un indicador que refleja una “asfixia empresarial”, exteriorizada en aquellos multiples, cotidianos, desagradables e inesperados problemas que enfrentan las empresas ya establecidas, o en proceso de constitución.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC – DIEE), con datos disponibles al año 2015, de un total de 845.000 establecimientos registrados, la participación de las MIPYMES (Micro, Pequeña y Mediana Empresa) representa el 97.9% del total de establecimientos, y la gran empresa el 2.1%; el 77% del total de establecimientos pertenecen a los sectores del comercio y servicios. Las MIPYMES, de un total de 3’089.000 trabajadores afiliados, ocupan el 57%,  y la gran empresa el 43%. Las MIPYMES se caracterizan por el uso intensivo de la mano de obra, poca aplicación de la tecnología, baja división del trabajo, reducido capital, baja productividad, mínima capacidad de ahorro y limitado uso de los servicios financieros. Se originan en su gran mayoría del patrimonio familiar, y son administradas en forma empírica por sus fundadores.

Esta gran mayoría de empresas no cuentan con las estructuras orgánicas y los recursos de las que dispone la gran empresa. Aquellas cuentan con departamentos especializados para la gestión tributaria, recursos humanos, riesgos del trabajo, medicina ocupacional, asesores legales, auditorías, consultorías, etc. Sin embargo en las MIPYMES los administradores están obligados a suplir estas funciones especializadas con su propia y personal gestión, destinando una parte muy importante de su tiempo y recursos en atender los requerimientos, trámites y obligaciones que cada una de las instituciones estatales unilateralmente define como requisitos para que puedan operar “formalmente”.  Ver: Hiper Regulación

Nuestra (in)cultura de la “viveza criolla” y la centenaria “cultura del papel” se enfrentan cotidianamente con los intentos de modernización de la gestión pública, que los últimos años ha apostado por los servicios digitales definidos en las políticas de eGovernment.  En este enfrentamiento se evidencia la contradicción entre la disponibilidad de acceso a la tecnología frente a los rezagos culturales de la normativa basada en trámites documentados en papel.

No hemos logrado avanzar lo suficiente en el rediseño de una gestión pública que esté acorde con la era digital, y que actúe como facilitadora de la gestión privada. Los modelos de gestión pública siguen anclados al papel, y tanto los supervisores como los funcionarios de ventanilla continúan pidiendo fotocopias sin entender por qué y para qué lo hacen. Actúan ciega e indolentemente porque así lo dice “el reglamento”.

No nos sorprende que existan abogados y estudios jurídicos que “venden” compañías. Ellos preparan toda la documentación necesaria para su constitución, y obtienen el registro en la Superintendencia de Compañías, SRI y Registro Mercantil. Quien necesite formar una compañía de  urgencia, simplemente compra esos papeles y cambia los nombres de los accionistas y administradores. ¿Porqué no simplificar los trámites para que cumplan con esa misma función?

De este modo, cada trámite o interacción de la pequeña o gran empresa con las instituciones del Estado está reglado por actos normativos creados en una época con una distinta demografía, economía y tecnología. No se disponía de los actuales recursos de conectividad en línea que han cambiado radicalmente las relaciones entre las personas y entre las personas con las instituciones. En consecuencia es una necesidad imperiosa el redefinir totalmente los objetivos de esos actos normativos, rediseñando los procesos, los procedimientos y los requisitos, mediante nuevos actos normativos que estén acorde con nuestra época.

Mirado desde el punto de vista del pequeño empresario (y tambien del grande), la percepción de su relación con el Estado se podría resumir en lo siguiente:

“Si produce, póngale requisitos, si vuelve a producir, aplíquele un reglamento engorroso y si sigue produciendo, ponga un impuesto especial. En todos los casos, exija muchos permisos, autorizaciones, sellos, firmas, tasas, licencias y multas”.

Esta percepción no está lejos de la realidad. Más bien ES UNA INACEPTABLE PARTE DE LA REALIDAD, cuyos efectos se evidencian en los lamentables indices de competividad.

Una empresa formal (que cumple con todos los requisitos y obligaciones para funcionar de acuerdo a la Ley) se encuentra inmersa en un costoso ecosistema hiper regulado, en donde en el día a día se producen múltiples interacciones con una infinidad de actores estatales y privados, que consumen una enorme cantidad de tiempo y recursos que NO AGREGAN VALOR a la producción de bienes y servicios.

relaciones de la empresa

Cada una de estas interacciones está reglada. Su inobservancia genera multas, coactivas, intereses o clausura, y produce efectos directos en el funcionamiento y la rentabilidad de la empresa.

Sector

Cuerpos legales vigentes

Mercantil y societario 561
Laboral 709
Tributario 1.905
Propiedad Intelectual 77
Agropecuario 600
Telecomunicaciones 151
Transporte 407
TOTAL 4.010

Conclusión

La pequeña empresa, que por definición tiene recursos limitados, para funcionar dentro de la “formalidad” debe sujetarse a una infinidad de normas, políticas y requisitos, que en su mayoría estan mal diseñados, y consumen ingentes recursos económicos y fundamentalmente tiempo. Tiempo que podría (y debería) estar mucho mejor empleado en la producción y la innovación. Ver: Gastos inútiles para resolver problemas imaginarios

Salida

Para superar esta virtual asfixia que soportan las MIPYMES, se requeriría de un programa nacional, integrado en forma bipartita (Empresa-Estado), cuyo objetivo sea la eliminación o el rediseño de cientos de trámites y requisitos absurdos; y que la meta sea una sustancial reducción de horas/año dedicadas a conseguir o preparar los papeles que permitan cumplir con aquellos “inútiles requisitos exigidos” para una operación formal (documentos o datos que paradójicamente están disponibles en la web).

Afortunadamente disponemos de experiencias replicables espectacularmente exitosas, -como por ejemplo la jubilación en línea- donde se consideró claramente el interés del usuario, y se eliminó de un plumazo TODA LA PAPELERIA, y el via crucis de meses o años de “ventanilleo”.

 

 

Leonardo Hernández Walker, MBA, MPA

Vicepresidente del Directorio

LEXIS S.A.

 

2 comentarios en “Clima de negocios en Ecuador: Tormenta tropical

  1. ISAURO DOMO MENDOZA

    Me parece apropiado y oportuno el artículo en referencia toda vez que el gobierno actual, busca despegar, mediante políticas de crecimiento sostenido y a la vez para poder cumplir con el ofrecimiento de empleo que hiciera en campaña. Algo se hizo con el programa TRAMITON, pero no he escuchado MÁS. Las Mí pymes, aunque no gocen de gran apoyo, contrariamente son las grandes generadoras de empleo y pienso particularmente que esta es la vía para que el gobierno pueda cumplir su ofrecimiento de plazas de empleo y a la ves alcanzar un buen crecimiento económico.

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  2. Ines Manzano

    Faltaria agregar el tema ambiental, requisito sine qua nom para cualquier empresa…..con excepciones dependiendo de la actividad si genera riesgo pequeno, mediano o alto.

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